La Guantanamera

Monday, December 26, 2005

Un acercamiento al periodismo Martiano

Varias son las facetas de la vida de José Martí que conocemos, ¿qué niño no recuerda las estrofas de Los dos príncipes, Los zapaticos de rosa, La bailarina española? Sin dudas aspectos de la vida de este gran hombre para no olvidar, como tampoco que incursionó en la novela, el testimonio, el ensayo, la oratoria y el periodismo. De este último, ofrecemos un acercamiento en el siguiente trabajo.
Son disímiles los criterios que en torno al Periodismo Martiano se tejen en nuestros días. Unos creen que fue un hombre de tribuna y redacción; otros definen su estilo diferente. Fina García Marruz lo consideró como cronista, pues recogió lo más importante de la actividad literaria y política, y hasta el pequeño suceso diario.
En Martí coexisten lo político, el crítico de arte, el poeta y el periodista. Su preocupación por el Arte tiene una visión humanística e histórica. En su prosa llena de concreción no utiliza vocablos abstractos, de procedencia erudita o científica, sino emplea términos que indican algo concreto.
El año1869 delimita a Martí como periodista consagrado a la independencia de su patria, cuando en único número del periódico “El diablo Cojuelo”, define el curso de su vida en el artículo O Yara o Madrid, y en exclusivo número de La Patria Libre, en el cual se desempeña como corrector de pruebas, estampa su pieza Abdala, escrita con carácter autobiográfico donde plasma a través de versos el inmenso amor hacia su patria y su madre.
Los primeros pasos como periodista los da en unión de su maestro Rafael maría de Mendive, cuando publica en La Habana un artículo en el que aparecen expresiones de sus ideales libertarios.
Del periódico La Patria Libre, semanario, sólo apareció un único número el 23 de enero de 1869, cuando Martí tenía sólo 16 años. En éste publica su poema dramático Abdala, donde presenta simbólicamente a Cuba y augura la victoria final.
Periodista fue Martí para juntar y amar, para vivir la pasión y la verdad. Ningún periodista fue más casual y más completa en cuanto a ideas refieren los que le sucedieron. No hubo corresponsal que supiera, como él, llegar a nuestras multitudes, ni nadie fue capaz de comentar desde el periódico todo el quehacer dramático y ejemplarizante de su tiempo, con mayor fuerza, realismo y poesía.
En sus publicaciones periódicas anotó las desigualdades humanas, la lucha de clases, la falta de equilibrio, la pobreza de los humildes, de los oprimidos y la ignorancia de los que tiene a su lado la justicia.
Durante los años de adolescencia, José Martí, condenado a trabajos forzados y desterrado de su hermosa Cuba, escribe su primera obra en prosa titulada El Presidio Político en Cuba, publicado en Madrid en el año 1871. El primer fragmento de esta obra se publica en el periódico La Soberanía Nacional, en una época de agitación de ideas en España, y en la cual existían además una serie de publicaciones que condenaban los actos bárbaros cometidos en nuestro país.
En México, año 1876, escribe la última nota en La Revista Universal, así como el primer artículo sobre la guerra de Cuba, en el cual se adentra cada vez más a las realidades que llamó “Nuestra América”, describe al indio y alza su voz para hablar de él. En el Martí periodista surge el escritor de visión americana y con un alto sentido del porvenir de América.
Guatemala lo acoge en 1877 y allá plantea un proyecto en torno al nombre que debería llevar la revista, decidió que fuera revista Guatemalteca, la misma no estaba destinada a ver la luz. Se retira de ese país con un sinnúmero de trabajos inéditos destinados a su revista y posteriormente, en Nueva York, enero de 1880, comienza su labor como cronista en la revista norteamericana The Tour escrita en idioma Inglés, en la cual publica sus impresiones de la vida norteamericana.
Un año más tarde, propone la creación de la Revista venezolana, de esta manera, por vez primera pone su pluma al servicio del impulso de la juventud a crear el entusiasmo y la fe en Nuestra América. En ésta se define la importante definición martiana del estilo de su prosa periodística.
Otras páginas testifican de la grandiosa labor periodística del Maestro, son ellas sus publicaciones en la Opinión Nacional y la revista La América, de Nueva York, de la cual fue designado un año más tarde director de la misma.
Martí, orador más grande de su tiempo, escritor de primera línea en diversos géneros literarios, y además el más infatigable entre los organizadores de la revolución independentista de nuestro país y de Latinoamérica toda, guardó tiempo además para editar en 1889, una revista dedicada a los niños, La Edad de Oro, en una época en la que la desesperación era para él de gran soledad.
Tanta es la trascendencia de la Edad de Oro, y la vocación de Martí por los niños, que hoy por hoy es considerado como el verdadero creador de la literatura infantil en el idioma español. Dominó magistralmente su prosa en tonos tan diversos que concreta los matices de su revista dándole la trascendencia universal que posee en nuestros días.
A pesar de estar enfermo en Nueva York, Martí no dejó de escribir ni un instante y cuando se yergue, bastante repuesto, se da a la tarea de fundar con la voluntad y los recursos de los cubanos, un periódico que tenía como objetivo unir a través de la entrañable amistad a las agrupaciones independentistas entre sí.
El 14 de marzo de 1892, funda el periódico Patria, que tenía como línea editorial organizar a los cubanos y puertorriqueños en el extranjero, sostener la unidad de las agrupaciones independentistas, enseñar las características de la nueva república, así como advertir del peligro que representaba el imperialismo yanqui para los pueblos americanos. Aquí publica las bases del Partido Revolucionario Cubano.
De hecho, Patria nace para decir lo que está en el corazón de los revolucionarios de Nueva York. Se impuso como el órgano más importante del independentismo, no sólo por que se le consideró por la mayoría de los patriotas y los emigrados, como el órgano del Partido Revolucionario Cubano, sino por el dinamismo que le impuso el Apóstol.
El esfuerzo editorial de Patria, su pulcra presentación, su prédica y orientación revolucionaria, despertó la admiración de cubanos y extranjeros, de publicistas y hombres de letras, que tenía entre sus fundadores a Sótero Figueroa, Gonzalo de Quezada y Rafael Serra, entre otros”.
En Patria no había plaza retribuida, ni jefe que mandase cual burócrata español, haciendo por su parte el menos trabajo, sin entusiasmo y sin amor. Como corresponsal de Patria alcanza su gloria mayor, su cima, fue actor, héroe y relator de la guerra que él soñó y ayudó a forjar. Y es en la corresponsalía donde produce lo más extenso y múltiple, la variabilidad, lo ameno y trascendental lo combina para ofrecernos detalles y retratos de todo y de todos.
Martí fue un crítico decoroso y con mucha dignidad que le impedía cualquier indulgencia. Su pluma no se vendió jamás a ningún tirano y planteó” La generosidad congrega a los hombres, y la esperanza los aparta. El elogio fomenta el mérito, y la falta de elogio oportuno desanima. La alabanza justa regocija al hombre bueno, y molesta al envidioso. La alabanza injusta daña al que la recibe, daña más a quien la hace”.
La pluma incansable de Martí viajó por muchos países, en los que dejó plasmado su gran sentir por América y fundamentalmente por Cuba. Todo lo que escribió estaba destinado a impulsar la liberación de Cuba.
Crea el Maestro una prosa completamente distinta a la común de su época, tan renovadora que abre caminos a la prosa futura, su modernidad lo situaron al lado de los más grandes prestigiosos modernistas de la época, categoría que adquiere gracias a su formidable inteligencia y dominio de los resortes de la expresión pero sin que jamás note desbordamiento por la misma, en las que utiliza recursos retóricos y literarios logrados a través de la vena más castiza y autóctona.
Sin dudas, es José Martí, el prosista más enérgico que ha tenido América, y es que en él encontramos libertad en el orden de las ideas y las frases, la utilización de imágenes, metáforas cargadas de belleza singular y correcta ilación de los vocablos. Tan es así que penetrar en su lectura es comprender los contrastes violentos de su prosa periodística que precipita cual catarata volcánica.
El Martí periodista es colocado en el pórtico de todo quehacer, y desde allí ofrecía sus puntos de vistas políticos, filosóficos, estéticos y éticos sobre el mundo y la sociedad. Sus páginas son deslumbrantes, admirables y con gran patriotismo en la expresión de sus vigorosas ideas.
Comprendía que con el periodismo satisfacía una aspiración personal, servía a una causa justa y difundía sus ideales revolucionarios porque encontró en el diarismo la forma más pura de hacer valer sus derechos de escritor. Fue periodista de asombro para quienes lo leyeron, como asombro es además para nosotros, que aún después de tantos años, lo consideramos Maestro de Maestros.

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